Familia
de Carlos IV, el aspecto poco elogioso de los retratados se explica por la
tradición del retrato español, caracterizado por el rigor inflexible en la
representación de la fisonomía del retratado, lo que le lleva a Goya a esbozar humanas y amables caricaturas.
El humor sutil de los clásicos. En este cuadro Velázquez se hace un selfie con todos: monarcas, infanta, meninas, bufones... y hasta el perro, pero lo que no sabía es que la princesa Margarita tenía vocación artística y que las folclóricas castañuelas terminarían en sus principescas manos.
Nota: Cuadro de autor desconocido, donde el gato, como felino que es, se adueña
de la escena sin apenas desequilibrar la armonía de la composición pictórica.