Lujuria: Dar rienda suelta a un apetito desmesurado por lo que se llama la “carne”, esto es, la gula por el cuerpo de los demás. No es canibalismo pero, a veces, se parece. La lujuria, como la gula, es pecado capital, asociado a un valor negativo, no tanto por la moral o religiosidad, sino porque pone en peligro el desarrollo sostenible y el consumo racional.
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